01 Ago 2025
80 aniversario
80 años de… innovación. Entrevista a Mayra Lacruz, responsable de I+D+i y reciclaje en Texlimca

Texlimca ha crecido durante ocho décadas no solo recogiendo y clasificando ropa usada, sino anticipando cambios que marcan el futuro del sector. Hoy, hablamos con Mayra Lacruz, responsable de I+D+i y reciclaje en la empresa, para conocer cómo la innovación se ha convertido en una palanca real para avanzar hacia la circularidad textil.
Mayra, hace poco más de un año llegaste a Texlimca para liderar el departamento de innovación y reciclaje textil. ¿Qué te atrajo del proyecto y cómo ha sido tu experiencia inicial?
Lo que más me atrajo fue la visión clara de Texlimca hacia un modelo textil verdaderamente circular. Es una empresa con una larga trayectoria en la gestión de residuos textiles, y al mismo tiempo con una apertura genuina hacia la innovación. Desde el inicio sentí que había espacio para aportar, cuestionar y construir nuevos procesos. La experiencia ha sido muy enriquecedora: hemos sentado las bases del departamento, identificado oportunidades reales de mejora y puesto en marcha proyectos piloto con un gran potencial transformador para la cadena de valor textil.
Desde el comienzo, ¿qué objetivos principales definisteis para el reciclaje textil y en qué medida encajan con los valores fundacionales de Texlimca?
Nuestros objetivos se han centrado en tres ejes: desarrollar la capacidad productiva de materia prima secundaria a través de un reciclaje efectivo, generar alianzas entre proyectos existentes que incorporen material reciclado incluyendo la trazabilidad de los materiales utilizados y reducir el impacto ambiental del residuo textil en empresas que buscan la circularidad de sus residuos textiles. Estos encajan de forma natural con los valores de Texlimca, que siempre ha apostado por la recuperación y valorización de textiles, desde una lógica de proximidad, compromiso social y responsabilidad ambiental.
¿Cuáles han sido los avances más significativos hasta la fecha en vuestro departamento y qué proyectos clave tenéis en el horizonte?
Uno de los hitos ha sido el desarrollo de un proceso de reciclado que permite el pre-procesamiento del textil bien sea para ser reciclado para textil a textil o para otros sectores como mobiliario, construcción, packaging, etc. Con este proceso piloto hemos podido diseñar un sistema automático más amplio de clasificación y pre-procesamiento para identificar las fibras más reciclables con las tecnologías actuales y priorizar los sus flujos de residuos textiles a ser valorizados. También hemos desarrollado colaboraciones clave con centros tecnológicos y agentes de la cadena de valor textil que permiten adelantarnos en la investigación e innovación de nuevas técnicas de reciclaje y el desarrollo de nuevos productos con material reciclado. A corto plazo, estamos enfocados en el despliegue de maquinaria que automatice procesos manuales y mejore la eficiencia y capacidad productiva de materia prima secundaria.
¿Qué tecnologías emergentes estáis pilotando y qué tipo de reciclaje está mostrando mayor potencial operativo?
Estamos trabajando con sistemas de visión artificial para la identificación de fibras, y probando sensores NIR para mejorar la separación por composición. A nivel operativo, la automatización de procesos mecánicos es la que actualmente muestra un mayor impacto en eficiencia y trazabilidad, aunque las tecnologías de reciclaje químico nos parecen prometedoras a medio plazo para el reciclaje posconsumo, a día de hoy el reciclaje mecánico sigue liderando la competencia para la disponibilidad industrial de fibras recicladas.
La innovación suele necesitar integración transversal. ¿Cómo trabajáis con áreas como operaciones, planta, logística o recogida para llevar a la práctica proyectos de I+D+i y reciclaje?
Desde el principio, entendimos que la innovación debía adaptarse a las necesidades actuales de las empresas, pero sin perder de vista el horizonte 2030 de circularidad. Por eso trabajamos mano a mano con operaciones y planta en el diseño de procesos piloto. Además, involucramos al área de logística y recogida en la mejora de la trazabilidad desde el origen, y con administración y gestión de calidad, para la mejora continua de procesos del departamento. Esta colaboración interna ha sido clave para escalar soluciones con viabilidad técnica y operativa.
Muchas iniciativas de I+D+i y reciclaje buscan cerrar el ciclo del textil. ¿De qué forma contribuyen vuestras soluciones a la trazabilidad, reutilización o reciclaje efectivo en Texlimca?
Nuestras soluciones se enfocan en optimizar la separación por tipo de fibra, color, y/o tejido para mejorar la calidad de los materiales recuperados y documentar el flujo de cada residuo, además siempre aplicamos el criterio de la jerarquía de residuos y nos adaptamos a los objetivos de circularidad de nuestros clientes. Esto permite una trazabilidad más precisa y la viabilidad para la recuperación más efectiva. A su vez, generamos datos clave para clientes y certificaciones, fortaleciendo la circularidad en toda la cadena de valor.
¿Qué proporción del residuo posconsumo gestionado por Texlimca ya está siendo reciclado o valorizado gracias a vuestras innovaciones?
Actualmente, entre el 65 y el 70 % del residuo posconsumo que gestiona el departamento se destina a los proyectos piloto de reciclaje, otros son utilizados para el desarrollo de trapos de limpieza y/o reutilización. Gracias a las innovaciones implantadas, hemos logrado aumentar el porcentaje destinado a clasificación para el reciclaje por tipo de material y disminuir el rechazo. Esperamos seguir incrementando esta proporción con la puesta en marcha de nuevas tecnologías.
Colaboráis con entidades como AITEX y Global Recycling Standard, entre otros. ¿Qué valor aportan estas alianzas y reconocimientos a vuestro trabajo?
Por un lado, la colaboración con centros tecnológicos nos permite testear y validar la innovación para el reciclaje o el desarrollo de nuevas aplicaciones con reciclaje textil y acceder a conocimiento técnico de vanguardia. Respecto al GRS nos permite tener un mayor control en la trazabilidad de nuestros procesos, y la inclusión de este certificado nos permite reforzar la credibilidad de nuestras soluciones ante clientes y administraciones alineando nuestros desarrollos con estándares internacionales.
Hace poco os concedieron la ayuda del PERTE para economía circular. ¿Cómo va a transformar este fondo el departamento de innovación y reciclaje textil y vuestros proyectos en curso?
El PERTE supone un impulso fundamental no sólo para el departamento de innovación y reciclaje textil sino para toda Texlimca. Nos permitirá escalar proyectos que estaban en fase piloto, adquiriendo tecnología puntera y fortaleciendo nuestras capacidades internas. También refuerza nuestra apuesta estratégica por la economía circular y acelera la implementación de soluciones que antes requerían plazos mucho más largos, abriendo el mercado para las empresas de moda, hogar u otros sectores que quieran incluir material textil reciclado posconsumo en sus productos.
Hablando de futuro, ¿qué tecnologías crees que revolucionarán la clasificación y reciclaje textil (IA, automatización, enzimas, robotización…)?
La inteligencia artificial aplicada a la clasificación y la automatización ya están marcando un antes y un después. A medio plazo, la mejora y el desarrollo industrial de nuevas tecnologías de reciclaje químico, bien sea a través de la despolimerización o disolución para descomponer fibras mixtas será clave. La combinación de estas tecnologías, con sistemas de digitalización para la trazabilidad permitirá un reciclaje más preciso, escalable y rentable en la obtención de datos para la mejora del impacto ambiental asociado con los residuos textiles.
Dentro de las vías posibles para el reciclado (mecánica, química…), ¿en cuál veis un mayor recorrido para aplicar innovación y por qué?
La vía que tiene más recorrido es el reciclado mecánico, aunque también tiene sus limitaciones en la incorporación de material reciclado posconsumo. La mayor limitación se encuentra en el tamaño de la fibra que se obtiene del posconsumo, el cual variará por tipo de material y tejido, y según este condicionante se obtendrá una fibra apta para incorporar en nuevos productos, el cual debe ser enriquecido con materia prima virgen. Hoy en día el contenido reciclado no supera el 30% de material posconsumo en la mayoría de los casos. Por lo tanto, aún hace falta una mejora en la maquinaria y procesos de cardado e hilado para la incorporación de material reciclado.
Sobre la vía química, aunque tiene recorrido en cuanto al reciclado de botellas PET, la admisión de otros materiales, el coste energético y la optimización de procesos tienen todavía mucho camino por recorrer. Tiene mucho potencial porque permite la incorporación de mezcla de materiales y en cuanto al pre-procesamiento suele ser más flexible.
Apostamos por una combinación de ambas, según el tipo de residuo textil y la viabilidad técnica, económica y ambiental.
Además de certificaciones, ¿qué KPIs (técnicos, ambientales, económicos) utilizáis para medir el éxito de las iniciativas de innovación?
Medimos indicadores como el porcentaje de residuo reciclado, el porcentaje de la reducción del rechazo y la merma, la cantidad y trazabilidad de materiales desde el origen hasta su salida para reciclado u otros canales, el coste operativo por kg procesado, etc. También valoramos el impacto ambiental estimado evitado (kg emisiones, litros de agua evitados, etc.) y el ratio de casos de éxito y soluciones desarrolladas. La innovación debe ser medible y escalable y por eso apostamos por el uso de herramientas digitales que permiten esas mediciones y el testeo de otras tecnologías.
¿Cuáles son los principales retos, internos o externos, que dificultan la implementación de innovación en Texlimca?
Internamente, el principal reto es integrar cambios en procesos consolidados sin afectar la eficiencia operativa, la incorporación de nuevos procesos e innovación conlleva cambios en todas las áreas de la empresa que necesitan inversión económica y que muchas veces se prolonga en tiempo según factores externos como el estado de madurez del mercado, la disponibilidad de materiales, el estado de las tecnologías, etc.
Externamente, la incertidumbre regulatoria y la falta de incorporación de residuos textiles posconsumo en nuevos productos dificultan escalar ciertas soluciones. Por ejemplo, aunque el residuo textil posconsumo supera en creces al residuo post-industrial aún se sigue utilizando este último en el reciclado textil a textil o se usa otros inputs procedentes de otros sectores como el RPET, procedentes de botellas o redes de pesca.
Se necesita un desarrollo progresivo, alternativo y complementario a los materiales reciclados utilizados a día de hoy, en la que se incorpore el residuo textil posconsumo de una forma escalable y real, según la disponibilidad de materiales existentes al final de su vida útil.
Otro reto es conseguir un mayor apoyo financiero por parte del SCRAP para incorporar el coste operativo del pre-procesamiento del residuo textil, el cuál es clave para la incorporación de materia prima secundaria.
De cara a los próximos 10–20 años, ¿qué papel valoras que desempeñará el departamento de innovación y reciclaje en la transformación del sector textil?
Será clave. La innovación será el motor que permitirá cerrar el ciclo del textil, ecodiseñar productos con el contenido reciclable es fundamental para este fin, pero para ello es necesario desarrollar nuevas materias primas secundarias y estar abiertos a colaborar con el tejido industrial, lo que fomentará la circularidad y competitividad de las empresas europeas.
El departamento de innovación no solo debe reaccionar al cambio, sino anticiparlo, conectando tecnología, industria y sostenibilidad. Se trata de adelantarse a los hechos y ser pioneros en la circularidad textil.
Para concluir, ¿qué mensaje te gustaría transmitir a empleados, clientes y partners sobre el poder de la innovación como motor de la circularidad textil del futuro?
La cocreación, cooperación y la innovación son claves para lograr una circularidad efectiva, ¡es necesario decir menos y hacer más! Por ejemplo, incluyendo de forma progresiva las materias primas secundarias reduciríamos un porcentaje considerable de la cantidad de residuos textiles que están yendo a vertedero.
No sólo se trata de las empresas y su compromiso con la circularidad sino también en la ciudadanía en las opciones de compra y demanda de este tipo de productos, por lo tanto, se trata de una actitud colectiva.
Si trabajamos de forma colaborativa, con visión a largo plazo y compromiso real, podemos transformar la industria textil en un modelo circular, competitivo, justo y sostenible. Cada avance cuenta, y cada actor tiene un rol en esta transformación.
La experiencia de Mayra Lacruz al frente del área de I+D+i y reciclaje refleja cómo Texlimca sigue apostando por soluciones reales ante los grandes retos del sector. Con visión técnica, compromiso medioambiental y alianzas estratégicas, el equipo continúa impulsando proyectos que no solo responden a la normativa, sino que marcan el camino hacia una economía textil más circular, eficiente y responsable. Porque después de 80 años, innovar sigue siendo parte de nuestro ADN.
Gracias, Mayra, por compartir con nosotros tu mirada y tu trabajo, y por contribuir con tanta claridad a construir el futuro de la circularidad textil.


